Menores y IA: guía para familias que quieren acertar
Enfoque de esta web: El foco aquí es el estudio de menores: normas del centro, deberes y supervisión de las familias. Los ajustes técnicos de seguridad en casa, para cualquier uso de IA, se detallan en otra guía. IA y menores: uso seguro en familia
Qué dice la ley sobre la edad y los datos
La Ley Orgánica 3/2018 establece que el tratamiento de datos personales de un menor solo puede basarse en su consentimiento cuando es mayor de catorce años. Por debajo de esa edad hace falta el consentimiento de quien ostente la patria potestad o la tutela.
Conviene leer bien lo que esto dice y lo que no dice. Se refiere al consentimiento como base legal para tratar datos; no es una autorización general para usar cualquier servicio. Además, las condiciones de cada servicio pueden exigir otra edad mínima, así que antes de crear una cuenta a un hijo hay que leer los términos de uso y comprobar qué edad piden realmente.
Si el menor tiene menos de catorce años, la decisión de abrir una cuenta es de la familia, no del niño. Si tiene más, sigue siendo recomendable hablar antes de registrarse.
Un chatbot no es un juguete
La Agencia Española de Protección de Datos lo resume con una frase que merece recordarse: un chatbot no es un juguete. Pide no dejar que los menores a cargo lo usen sin supervisión, y recuerda que no hay garantía de que lo que responde sea correcto.
Esto tiene dos lecturas prácticas. La primera es de seguridad: el menor puede contar cosas que no debería, o recibir respuestas inadecuadas para su edad. La segunda es de aprendizaje: una respuesta segura y bien redactada puede estar equivocada, y un niño o una niña de primaria o de ESO tiene menos criterio para notarlo.
Supervisar no significa leerlo todo a escondidas: es usarlo en un espacio compartido y conversar sobre lo preguntado.
Datos que no deben entrar nunca en la conversación
La AEPD publicó el 27 de enero de 2026 un decálogo que aconseja no compartir con la IA datos personales ni información delicada o sensible, y recuerda que nunca deben usarse imágenes en las que aparezcan otras personas para generar contenido nuevo. Para un menor, esto se traduce en una lista muy simple que conviene pegar en la nevera.
- Nada de nombre completo, dirección, teléfono ni nombre del colegio.
- Nada de fotos de compañeros, amigos o familiares.
- Nada de problemas de salud, familiares o emocionales personales.
- Nada de contraseñas ni códigos.
Una buena práctica es enseñar a reformular: en lugar de copiar un correo con nombres reales, se describe la situación en general. Así el menor aprende a pedir ayuda sin exponerse.
Cómo elegir con ellos una herramienta
La AEPD aconseja comprobar que el chatbot ofrece una política de privacidad con responsable identificado, información sobre cómo ejercer los derechos de protección de datos y datos sobre si el sistema sigue aprendiendo de las conversaciones. También pide no aceptar que se solicite consentimiento sin definir para qué se usarán los datos.
Hacer esta comprobación junto al menor es en sí mismo una lección de alfabetización digital. Si la información no aparece o es confusa, es una razón legítima para descartar la herramienta.
La guía de la UNESCO sobre IA generativa en educación propone, entre otras medidas, fijar un límite de edad para las conversaciones autónomas, aunque la página consultada no concreta una cifra.
Que ayude a aprender, no a esquivar el esfuerzo
El informe de la OCDE sobre educación digital de 2026, en el resumen institucional de la Comisión Europea, indica que quienes estudian con una IA de uso general suelen entregar trabajos de más calidad, pero esa ventaja desaparece al retirar la IA, por ejemplo en un examen. Advierte además de una posible pereza metacognitiva si se delega el trabajo mental.
Para una familia, la consecuencia es clara: el éxito de una tarea hecha con IA no demuestra que el menor haya aprendido. Una regla útil es pedir que explique con sus palabras lo que ha hecho, sin pantalla delante.
Mejor que pedir soluciones es pedir que la IA pregunte. Un buen encargo es: hazme tres preguntas sobre este tema y no me des la respuesta hasta que lo intente. Así el asistente funciona como tutor y el esfuerzo sigue siendo del estudiante.
Cómo comprobar lo que dice la IA en casa
Convierte la verificación en un hábito familiar. Cada vez que la IA afirme un dato, una fecha o una definición, el menor debe encontrarla en el libro de texto, en sus apuntes o en una fuente oficial. La Universidad de Cádiz señala el riesgo de que el modelo se invente personas, acontecimientos o citas y de que no tienen un mecanismo propio para comprobar si dicen la verdad.
Un método sencillo en tres pasos: primero, subrayar en la respuesta lo que se pueda comprobar; segundo, buscarlo en el material del curso; tercero, anotar en el cuaderno si coincide o no.
Si la IA cita libros, autores o artículos, hay que tratarlos como pistas que comprobar, nunca como pruebas.
Reglas de casa y señales de alarma
Las reglas que mejor funcionan son pocas, claras y pactadas. Por ejemplo: uso en zonas comunes, nada de datos personales, avisar si algo incomoda, y no entregar en el colegio nada hecho por la IA sin declararlo si el centro lo exige. Conviene conocer la norma de cada centro y de cada docente, porque varía.
Hay señales que piden atención: que el menor use el asistente para todo, que no sepa explicar lo que entrega, que busque en él apoyo emocional en lugar de hablar con personas, o que oculte las conversaciones. Ante dudas sobre su bienestar emocional o su aprendizaje, no se trata de diagnosticar en casa: lo adecuado es hablar con el tutor, el orientador o un profesional sanitario.
Revisad las reglas cada pocos meses; los hábitos y las herramientas cambian.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad puede un menor aceptar por sí mismo las condiciones de un servicio de IA?
La ley española fija en catorce años la edad desde la que el consentimiento del menor basta para tratar sus datos. Pero cada servicio puede exigir otra edad mínima en sus condiciones, así que hay que leerlas antes de crear una cuenta.
¿Debo prohibir la IA a mi hijo o hija?
No hay una respuesta única. La AEPD pide supervisión y no tratar el chatbot como un juguete. Un uso acompañado, con reglas de privacidad y con tareas en las que la IA pregunta en vez de resolver, suele ser más sensato que una prohibición que se esquiva.
¿Cómo sé si usa la IA para copiar?
Pídele que te explique su trabajo con sus palabras y que resuelva un ejercicio parecido sin ayuda. Si no puede, el problema no es la herramienta sino la forma de usarla. Habla también con el docente, que conoce el nivel real del estudiante.
Guías relacionadas
- Docentes y IA: cómo diseñar y evaluar tareas hoy: Guía para el profesorado: qué hacer con las tareas, cómo evaluar el proceso, cuándo no fiarse de los detectores y cómo declarar el uso de IA.
- Cómo elegir una herramienta de IA para estudiar: Criterios para elegir una herramienta de IA de estudio sin fijarse en marcas: pedagogía, privacidad, verificación, coste y señales de alerta.